Zero Image 612B

© Gregorio Pérez Saavedra


La Zero Image 612B es una cámara estenopeica o pinhole. ¿Qué tienen de particular las cámaras estenopeicas? Pues que nos llevan a los rudimentos de la fotografía. Con una “cámara oscura”, es decir un espacio cerrado, y un pequeño orificio abierto en él ya tenemos la cámara. Así de sencillo, nada de lentes ni objetivos. Aquí tenéis una foto de la Zero Image 612B, básicamente una caja de madera con un agujero.


Elegí una Zero Image ya que parecen tener muy bien calibrado el orificio y la distancia de éste al plano de la película. Los resultados son muy nítidos en comparación con otras pinhole. Y de entre los distintos modelos de Zero Image, me decanté por la 612B que usa película de 120 y es multiformato. Con un par de tablitas controlamos el formato de disparo: 6×4.5, 6×6, 6×7, 6×9 o 6×12. Este formato lo mantendremos a lo largo de todo el carrete (salvo intervención en cuarto oscuro) y el número de fotos que podremos sacar del rollo dependerá del formato elegido, lógicamente. Por ejemplo, en 6×12 obtendremos 5 fotos.

Tomar una foto con este tipo de cámaras requiere mucha atención, cierta pericia y algo de fortuna. Las cámaras estenopeicas tienen un diafragma equivalente muy cerrado (f/158 en la 612B) lo que nos lleva a tiempos de exposición largos. Curiosamente, cuantos más largos sean, mejor para el fotógrafo, que podrá calcular con más exactitud el tiempo, ya que al hacer el disparo de forma manual es complicado controlar tiempos por debajo de los dos segundos. Necesitamos un fotómetro para medir bien la luz, algún método para trasponer la medición a nuestro diafragma (calculadora, app de móvil o la bonita rueda que incorpora la 612B) y tener en cuenta cómo se comporta nuestra película frente a largas exposiciones (el famoso fallo de reciprocidad). El encuadre lo realizaremos a ojo, aunque esta cámara trae una especie de plantilla que puede guiarnos en este proceso. El disparo lo podemos hacer desplazando la pestaña para dejar al descubierto el agujero o bien tapar con el dedo el agujero nada más abrir la pestaña y controlar la exposición con nuestro dedo. Este segundo método evita más vibraciones y es mejor para exposiciones de pocos segundos, por tanto. Una vez hecha la foto es recomendable pasar la película o nos encontraremos con dobles exposiciones al menor despiste.

Aunque es cierto que las cámaras estenopeicas están llenas de limitaciones, sin embargo presentan aspectos muy interesantes. Por ejemplo, la profundidad de campo ilimitada, la ausencia de distorsiones geométricas (no hay objetivo ¿recuerdas?), una visión bastante angular y un bonito viñeteo hacia los extremos del negativo (menos luz y menos definición). Sin más, aquí os dejo algunos ejemplos de mi primer carrete con esta cámara, un Fuji Acros 100. Las imágenes llevan un poco de máscara de enfoque tras el escaneo del negativo. Todas son con el encuadre original salvo la tercera que lleva recorte por arriba.





© Gregorio Pérez Saavedra

3 Comments

  1. Gregorio 8 de enero de 2014

    Todo un artista tocayo.

  2. Charo Gonzalez Ramos 8 de enero de 2014

    Interesante esto que cuentas .Y bonitas fotos has hecho cn la “cajita ” Buen trabajo !

  3. Jesús León 10 de enero de 2014

    Muy interesantes las fotos. Me encantan. La tercera, genial. Al ser en blanco y negro (el color “natural” de hace 50 años) te transportan al pasado, sobre todo las dos primeras. ¿Quien no tiene en su caja de fotos antiguas del desván una foto en blanco y negro de la pandilla de amigos, o del colegio…? Pues eso.

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