Solarigrafía

© Gregorio Pérez Saavedra


En estos mundos de prisas y dominado por la inmediatez de los resultados, hablar de fotografías de muy larga exposición siempre resulta chocante. Cuando uno descubre que existen fotografías de varios meses de duración, no sale de su asombro. Y piensa cosas como que quién es capaz de dejar en la calle un equipo tan caro durante meses, que si no se le quema la foto en tanto tiempo, que cómo le aguanta la batería…

Como veréis, todo esto es mucho más sencillo.

"De entre los muertos" de Gregorio Pérez Saavedra

La solarigrafía es una técnica cuya finalidad es registrar el movimiento relativo de la tierra con respecto al sol, aunque en la imagen lo que vemos es el aparente movimiento del sol, claro. Las podemos hacer de la duración que queramos, desde unos pocos días hasta años. Normalmente se hacen exposiciones de 6 meses (por ejemplo del solsticio de verano al solsticio de invierno) y de esta forma tenemos el rastro del sol desde su ubicación más alta a la más baja en el cielo. La toma se realiza directamente sobre papel fotográfico de blanco y negro, el sol va quemando el papel y marcando su trayectoria en la fotografía final.

Fotografía de José Luis Moraleda

Las cámaras para obtener este tipo de fotografías nos las podemos fabricar nosotros mismos de forma sencilla. Se suelen usar los botecitos que contienen los carretes de fotografía, mejor negros. Se recorta un agujero burdo en un lateral al que pegaremos una chapa con el estenopo (el agujero que va a dejar pasar la luz, ¿conoces el principio de la cámara oscura?). La chapa la podemos recortar de una lata de refrescos y el agujero lo hacemos pinchando con un alfiler. Importante es limar bien el agujero para que no queden rebabas. Es conveniente pintar la chapa de negro para no tener reflejos internos, igual el bote si no fuera negro. El último paso es meter el papel sensible, esto lo tendremos que hacer bajo luz roja o bien a oscuras. Previamente es conveniente tener una plantilla del tamaño del papel que cabe en la cámara y así todo es mucho más sencillo. El papel lo introducimos cubriendo todo el interior del bote salvo la franja vertical en la que se encuentra el estenopo, con cuidado de poner la parte sensible mirando a la luz del estenopo, claro. Cerramos el bote y lo precintamos todo lo bien que podamos con cinta americana o similar, tened en cuenta que va a estar seis meses a la intemperie. Y no hay que olvidar tapar el estenopo, para ello un poco de cinta aislante será suficiente.

Cámara con el estenopo / Cámara en construcción

Otra cámara bastante habitual y que da más calidad (pero menos discreta) es usando una lata tamaño RedBull, con ella podéis cubrir casi completamente un papel de 13x18cm. Procedemos igual para hacer la cámara, pero tendremos que cortar la parte superior de la lata y pintar el interior del bote de negro (con un spray se hace de forma muy cómoda).

Bueno, pues ya hemos construido nuestra cámara. Ahora tenemos que buscar un lugar donde esconderla y con una bonita escena delante (tened en cuenta que el campo de visión de esta cámara es muy amplio). Con ayuda de una brújula podemos orientarla para que capture el sol. Es importante fijarla muy bien para que no se mueva en todo el tiempo que vaya a estar exponiendo, para ello se pueden usar bridas, silicona, cinta americana, … Una vez bien fijada, no hay que olvidarse de abrir el obturador (retirar la cinta aislante del estenopo). Imaginad que volvéis seis meses después a por ella y os encontráis la cinta puesta ¡qué desastre! Apunta la fecha y echa fotos del sitio donde has puesto la cámara. Documenta todo el proceso ¿vale?

Fotografía de Ricardo Alguacil

Transcurrido el tiempo que hayamos decidido, volvemos a por la cámara. Si somos afortunados, allí estará esperándonos. Lo primero que hay que hacer es volver a tapar el estenopo con cinta aislante para finalizar la exposición. Luego ya podemos desmontarla del lugar donde la fijamos.

Fotografía de Ana García Ruiz de los Paños

Pues ya casi hemos terminado. Sólo nos falta “revelar” nuestra fotografía. La buena noticia es que no necesitamos ningún químico, el sol ha quemado nuestro papel sensible, sólo necesitamos escanearlo. Ahora bien, hay que intentar preservar al máximo nuestro “negativo” de la luz, ya que sigue siendo sensible, claro. Extraer el papel y escanearlo bajo luz roja o evitar la pasada previa que hacen los escaners sobre la foto (poniendo una plantilla, por ejemplo) son buenas recomendaciones. Una vez tengamos nuestro archivo digital tendremos que invertirlo y voltearlo (piensa un poco y verás que es lógico). Y luego pues ya a gusto de cada uno podemos aplicar niveles, contraste, corrección del color, … para hacer la fotografía más atractiva.

Fotografía de Gregorio Pérez Saavedra

Os animo a que lo intentéis, como veis no es nada difícil. La satisfacción de obtener una solarigrafía no se olvida, y la cara que ponen tus amigos cuando les enseñas la foto junto con la cámara con la que la has hecho, tampoco.

Si queréis saber más podéis consultar la página de Diego López Calvín, auténtico gurú de la solarigrafía.

Las fotos que ilustran este artículo fueron tomadas por componentes de la Asociación Fotográfica de Toledo entre los meses de Junio y Diciembre de 2012.


© Gregorio Pérez Saavedra

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